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2. Reconocer ligeramente su existencia

Dependiendo del tipo de juego al que estés jugando, este paso puede llegar después de un par de días o incluso horas en la misma fiesta.

Sonríele al otro lado de la habitación y preséntate. No dejes que te invite a bailar o a salir o que te bañe en cumplidos.

Juega con tus propias reglas. Tómate una copa, dale las gracias y vete. Saluda y vete.

Déjale con cara de confusión, porque no está acostumbrado a que jueguen con él.

Después de eso, inmediatamente empezará a pensar que ha hecho algo totalmente equivocado, lo cual es la razón por la que te fuiste en primer lugar.

Y es entonces cuando empieza a idear otro plan para conquistarte sin saber que siempre irás por delante de él, pase lo que pase, y haga lo que haga, simplemente no será lo bastante bueno para ti. ¡Pero psst!