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8. No poner excusas

Para ser duro, a veces tienes que ser despiadado contigo mismo. Y esto es algo que esta chica también aprendió.

Aprendió a no excusarse ni a sí misma ni a los demás.

A no justificar a quien no se lo merece y a no ser blanda consigo misma; aprendió a no mentirse y a ser siempre sincera y a aceptar la verdad, por dura o dolorosa que pudiera llegar a ser.