Como padre o abuelo, las palabras que eliges importan más de lo que crees. Algunas frases -a menudo dichas con buenas intenciones- pueden tranquilamente minar la confianza del niño o hacerles sentir incomprendidos.
No se trata de ser perfectos, sino de ser más conscientes de cómo el lenguaje determina la forma en que los niños se ven a sí mismos y al mundo que les rodea. Por cambiar nuestra forma de hablar, aunque sólo sea un poco, podemos crear vínculos más fuertes y ayudar a los niños a sentirse seguros, apoyados y realmente escuchados.
La forma en que hablamos a los niños se convierte en la voz que llevan dentro. Elegir nuestras palabras con cuidado ayuda a criar niños emocionalmente resistentes que saben que sus sentimientos importan.
1. Estás bien. Deja de llorar.
Cuando un niño llora, decirle "Estás bien. Deja de llorar" puede parecer una solución rápida, pero a menudo invalida sus emociones. Imagina un momento en el que te sientas abrumado y alguien desestime tus sentimientos. Te escuece, ¿verdad?
Los niños necesitan saber que sus emociones son reales e importantes. Cuando nuestros pequeños están disgustados, es más útil reconocer sus sentimientos. Prueba a decirles: "Veo que estás enfadado. ¿Quieres que hablemos de ello?". Este enfoque fomenta la conciencia emocional y les ayuda a sentirse comprendidos.
Validar los sentimientos de un niño no significa consentirlos, sino simplemente reconocer que sus emociones son genuinas. Al ofrecerles apoyo, les enseñas que no pasa nada por expresar emociones, sentando las bases de la inteligencia emocional y la resiliencia.
2. Los niños grandes no lloran.
La frase "Los niños/niñas grandes no lloran" puede enseñar involuntariamente a los niños a ocultar sus sentimientos. Este mensaje a menudo se queda grabado, creando adultos que luchan con la expresión emocional. En lugar de reforzar el estoicismo, fomenta la comunicación abierta.
La próxima vez que tu pequeño llore, prueba a decirle: "No pasa nada por sentirte triste. Estoy aquí para ti". Es una de esas métodos suaves de crianza que realmente funciona. Esto no sólo valida sus sentimientos, sino que también fomenta la transparencia emocional. Los niños, como los adultos, necesitan procesar sus emociones sin miedo a ser juzgados.
Al ofrecerles un espacio seguro para llorar y expresar su vulnerabilidad, cultivamos un entorno enriquecedor en el que se sienten aceptados y escuchados. Recuerda que las lágrimas no son un signo de debilidad, sino una respuesta natural a las emociones que experimentamos todos los seres humanos.
3. Porque yo lo digo.
La frase "Porque lo digo yo" cierra cualquier posibilidad de diálogo o comprensión. Frena la curiosidad natural del niño y le hace sentir que sus preguntas no son bienvenidas. En lugar de eso, intenta explicar el razonamiento que hay detrás de tus decisiones.
Decir: "Hablemos de por qué esto es importante" invita al debate y abre la puerta al aprendizaje. Los niños, como los adultos, son más propensos a cooperar cuando entienden el "por qué" de las acciones. Entablar una conversación con ellos respeta su inteligencia y fomenta el pensamiento crítico.
Cuando los niños aprenden las razones que hay detrás de las normas, desarrollan un mayor sentido de la responsabilidad y la capacidad de tomar decisiones. Fomenta esas preguntas; son una puerta al crecimiento y la comprensión.
4. Estás siendo dramático.
Decirle a un niño "estás siendo dramático" puede hacerle sentir que sus sentimientos no son válidos. Es como decirles que su perspectiva es errónea. En lugar de eso, intenta comprender su experiencia. Decir: "Veo que esto es muy importante para ti" es reconocer sus sentimientos sin juzgarlos.
Los niños suelen experimentar emociones con gran intensidad, y calificarlas de dramáticas puede resultar despectivo. Al tratar sus sentimientos con sinceridad y paciencia, les ayudamos a confiar en sus emociones y a tomar conciencia de sí mismos.
Es fundamental crear un espacio en el que los niños se sientan seguros para expresarse sin miedo a ser etiquetados. Esto fomenta la inteligencia emocional y les ayuda a aprender a manejar sus sentimientos de forma saludable.
5. Deja de comportarte como un bebé.
Decir "Deja de comportarte como un bebé" puede avergonzar a un niño, sobre todo en momentos vulnerables. En lugar de burlarte de su comportamiento, enfréntate a él con empatía. Los niños vuelven a comportamientos anteriores cuando están estresados o cansados. En lugar de criticar, ofrezca apoyo diciendo: "Veo que estás enfadado. ¿Cómo puedo ayudarte?".
Se trata de un tipo de prácticas de crianza que harán felices a los niños ya que reconoce su lucha sin menospreciarlos. Es importante recordar que cada niño es una obra en curso, que aprende y crece cada día.
Al dar una respuesta compasiva, les enseñamos que la vulnerabilidad forma parte del ser humano y que buscar ayuda es una fortaleza, no una debilidad. Este tipo de apoyo alimenta la confianza y fomenta el crecimiento emocional.
6. Voy a dejarte aquí.
La amenaza "te voy a dejar aquí" puede desencadenar una ansiedad profundamente arraigada en los niños. El miedo al abandono es real y decirle a un niño que le vas a dejar puede crearle secuelas emocionales duraderas. En su lugar, utiliza el refuerzo positivo para fomentar la cooperación. Prueba: "Vamos a encontrar la manera de hacer esto juntos".
Este enfoque desplaza la atención del miedo a la colaboración. Generar confianza en los niños requiere constancia y seguridad. Cuando se sienten seguros, es más probable que respondan positivamente a las orientaciones.
Los más pequeños prosperan en entornos en los que saben que están seguros y que sus cuidadores son fiables. Ofrecer tranquilidad en lugar de amenazas fomenta un vínculo de confianza y seguridad que es crucial para un desarrollo emocional sano.
7. Espera a que tu padre/madre llegue a casa.
"Esperar a que tu padre/madre llegue a casa" desplaza la carga de la disciplina al otro progenitor y crea miedo o resentimiento. En lugar de externalizar la disciplina, aborda el comportamiento en el momento. Decir: "Vamos a hablar de lo que ha pasado" ofrece una oportunidad de aprendizaje inmediato.
Los niños necesitan entender las consecuencias de sus actos en tiempo real. Retrasar la disciplina transmite el mensaje de que el progenitor actual es incapaz de manejar la situación. Abordar el problema con paciencia y comprensión enseña responsabilidad y respeto.
Esto también ayuda a mantener una visión equilibrada de ambos padres como figuras de crianza, en lugar de que uno sea el "poli malo". La comunicación eficaz es clave para una disciplina constructiva.
8. Eres igual que tu [familiar negativo].
Decir "eres igual que tu [pariente negativo]" puede afectar gravemente a la autoestima y la identidad del niño. Las comparaciones pueden quedarse y convertirse en profecías autocumplidas. En lugar de eso, céntrate en el comportamiento, no en la persona. Este hábito le ayudará a criar niños seguros de sí mismos.
Prueba: "Veo que estás enfadado. Hablemos de ello", y aborda el tema concreto. Estas palabras fomentan la autorreflexión y el crecimiento. Los niños son individuos, y etiquetarlos en función de sus parientes puede crear confusión y resentimiento.
Al evitar las comparaciones negativas, se fomenta un sentido positivo de uno mismo y se enseña a los niños que tienen el poder de cambiar sus acciones. Centrarse en el comportamiento en lugar de en la identidad les ayuda a entender que, aunque las acciones pueden corregirse, su valor inherente permanece inalterable.
9. ¿Por qué no puedes parecerte más a tu hermano?
"¿Por qué no puedes ser más como tu hermano?" fomenta la rivalidad entre hermanos y disminuye la autoestima. Cada niño es único y compararlos genera resentimiento. En lugar de eso, celebra sus puntos fuertes. Decir: "Los dos tenéis cualidades maravillosas" fomenta el aprecio por la diversidad.
Los más pequeños prosperan cuando se reconoce y fomenta su singularidad. Al centrarse en sus puntos fuertes, se contribuye a fomentar la confianza y el respeto mutuo entre hermanos. Destacar los logros individuales fomenta un sentimiento de valor y pertenencia.
Es esencial fomentar un entorno familiar en el que se celebren las diferencias y se reconozca la individualidad de cada niño. Este planteamiento no solo refuerza los lazos familiares, sino que construye una imagen positiva de sí mismo en cada niño.
10. No es para tanto.
Decir "no es para tanto" puede hacer que un niño sienta que sus problemas son insignificantes. Cuando un niño comparte un problema, es importante para él y desestimarlo puede hacerle sentir que no lo ve. En su lugar, ofrezca empatía diciendo: "Te escucho. ¿Cómo puedo ayudarte?". Este enfoque garantiza que el niño se sienta valorado y comprendido.
Los niños necesitan saber que sus sentimientos y experiencias son importantes. Escuchar con empatía valida sus emociones y fomenta una comunicación abierta.
Ofrecerles un espacio seguro para expresar sus preocupaciones genera confianza y les ayuda a afrontar futuros retos con seguridad. Al demostrarles que te preocupas por ellos, les enseñas que no pasa nada por buscar apoyo cuando lo necesitan.
11. Siempre/nunca...
Utilizar absolutos como "Tú siempre/nunca..." puede crear vergüenza y actitud defensiva. El niño se aferra a una identidad fija, lo cual no sólo es inexacto, sino también desalentador. En lugar de hacer esto, intenta centrarte en métodos de crianza de la vieja escuela que funcionan. Decir simplemente "vamos a trabajar juntos en ello" invita a la colaboración y al crecimiento.
Los niños evolucionan constantemente, y las afirmaciones absolutas obstaculizan su potencial de cambio. Abordar situaciones concretas en lugar de generalizar les ayuda a comprender lo que necesitan mejorar sin sentirse atacados.
Al abordar los problemas con una mentalidad abierta y un lenguaje de apoyo, se fomenta un entorno de aprendizaje en el que los errores se consideran oportunidades de crecimiento, no fracasos. Esto fomenta el desarrollo personal y genera confianza.
12. Eres muy sensible.
Decirle a un niño "eres muy sensible" puede disuadirle de expresar sus emociones, fomentando la inseguridad en sí mismo. En el caso de los niños, puede dar lugar a criar hombres que eviten rasgos percibidos como "femeninos". en lugar de enseñarles a ser buenos hombres. No los etiquetes, más bien diles: "Veo que sientes profundamente esto".
Esto fomenta la autoconciencia y la aceptación. La sensibilidad es un punto fuerte, no un defecto, y debe fomentarse. Reconocer sus sentimientos y fomentar un debate abierto ayuda a los niños a comprenderse mejor a sí mismos. Les enseña a aceptar sus emociones como parte de su personalidad única.
Fomentar la inteligencia emocional implica reconocer y valorar las distintas respuestas emocionales. Cuando los niños ven la sensibilidad como un rasgo positivo, se convierten en adultos empáticos y comprensivos. Fomentar la expresión emocional fomenta la confianza y la resiliencia para afrontar los retos de la vida.
13. Te daré algo por lo que llorar.
La frase "Te daré algo por lo que llorar" utiliza el miedo para controlar, dañando la confianza. Implica que expresar las emociones conllevará un castigo. En su lugar, acércate con empatía: "Hablemos de lo que te hace enfadar". Esto fomenta un espacio seguro para la expresión emocional.
Los niños aprenden a confiar en sus cuidadores cuando se sienten escuchados y apoyados. Las amenazas socavan esta confianza y les enseñan a ocultar sus emociones. La comunicación constructiva les ayuda a procesar los sentimientos de forma saludable.
Al ofrecer comprensión en lugar de miedo, se construye una relación basada en la confianza y el respeto. Fomentar el diálogo abierto sobre las emociones ayuda a los niños a desarrollar la inteligencia emocional y la resiliencia. Es crucial que sepan que sus emociones son válidas y pueden expresarse con seguridad.
14. Me pones triste/enfadado.
Decirle a un niño "Me pones triste/me enfadas" le hace responsable de sus emociones y fomenta la culpa. En lugar de eso, haz tuyos tus sentimientos diciendo: "Me enfado cuando pasa esto". De este modo se establecen límites emocionales sanos y se les enseña que, aunque las acciones tienen repercusiones, las emociones son personales.
Nuestros pequeños están aprendiendo a navegar por sus emociones y relaciones. Culparles de sus sentimientos puede confundirles. Si expresas tus emociones con claridad, demuestras cómo manejar los sentimientos de forma responsable.
Esto les ayuda a comprender que, aunque las acciones afectan a los demás, cada uno es responsable de sus propias emociones. Enseñar a los niños a ser dueños de sus emociones es vital para desarrollar relaciones sanas y la responsabilidad personal. Permite a los niños expresar sus sentimientos sin temor a la culpa.
15. En realidad no te sientes así.
Nadie quiere decirlo, pero ciertas expresiones pueden dar lugar a los padres crean perdedores, aunque sea sin saberlo. Decirle a un niño "En realidad no te sientes así" puede confundirle sobre sus emociones. En su lugar, valide sus sentimientos diciéndole: "Veo que te sientes así. Hablemos de ello".
Esto fomenta la expresión honesta y les ayuda a procesar las emociones. Los niños necesitan orientación para comprender su paisaje emocional. Reconocer sus sentimientos refuerza su autoconciencia y su confianza. Rechazar sus emociones puede llevarles a dudar de sí mismos y a desconfiar de sus instintos.
La comunicación de apoyo fomenta un entorno seguro en el que los niños se sienten libres para expresar y explorar sus sentimientos sin miedo a ser juzgados. Este enfoque fomenta la inteligencia emocional y la resiliencia, preparándoles para afrontar los retos de la vida con confianza y empatía.
16. Me estás avergonzando.
Decirle a un niño "me avergüenzas" puede alimentar sentimientos de vergüenza e inadecuación. En lugar de centrarte en tu propia vergüenza, aborda el comportamiento con empatía. Intente decir: "Hablemos de cómo podemos manejar esto de otra manera". Esto cambia el enfoque de la vergüenza al aprendizaje.
Los pequeños suelen actuar impulsivamente y necesitan orientación sobre el comportamiento adecuado. Abordar sus acciones con comprensión fomenta un entorno seguro para el crecimiento. Avergonzarles públicamente puede dañar su autoestima y su confianza.
Al guiarles a través de sus errores con paciencia, les ayudas a desarrollar la conciencia social y el autocontrol. Es importante separar el comportamiento de su identidad, reforzando que aunque las acciones pueden corregirse, su valor permanece intacto.
17. Será mejor que te comportes o si no...
Las amenazas vagas del tipo "Será mejor que te comportes o si no..." crean ansiedad sin enseñar. En su lugar, establece expectativas claras diciendo: "Esto es lo que pasará si no nos comportamos adecuadamente". Esta claridad proporciona una estructura predecible y fomenta la sensación de seguridad.
Nuestros pequeños prosperan en entornos en los que comprenden las consecuencias de sus actos. Cuando las expectativas son claras, pueden tomar decisiones informadas sobre su comportamiento. Utilizar un lenguaje específico y coherente les ayuda a aprender a ser responsables.
Sustituir las amenazas vagas por una comunicación clara genera confianza y reduce la ansiedad. Este enfoque fomenta la cooperación y capacita a los niños para tomar decisiones positivas, reforzando la importancia de comprender y respetar los límites.
18. Deja de ser tan vago.
Etiquetar a un niño de "vago" puede desalentar el esfuerzo y obstaculizar el desarrollo. En su lugar, intente comprender la causa de fondo diciéndole: "Me he dado cuenta de que te cuesta ponerte en marcha. ¿Cómo puedo ayudarte?". Esto fomenta la motivación y la resolución de problemas.
A menudo, lo que parece pereza puede ser un signo de problemas subyacentes como la falta de confianza o de comprensión. Si abordas la situación con empatía, fomentarás una mentalidad de crecimiento y les ayudarás a superar los obstáculos.
Ofrecerles apoyo y orientación demuestra que crees en su potencial y que estás ahí para ayudarles a tener éxito. Este refuerzo positivo refuerza la autoestima y fomenta la perseverancia, creando una base para el aprendizaje y los logros a lo largo de toda la vida.
19. Eso es cosa de chicos y chicas.
Decir "eso es cosa de chicos/chicas" refuerza los estereotipos de género y limita el potencial del niño. Puede contribuir a crear un la cultura de "los niños serán niños" que los padres feministas no podrán arreglar. En lugar de eso, apoya sus intereses diciéndoles: "Eres libre de disfrutar de lo que te gusta".
Esto fomenta la exploración sin las limitaciones de las normas sociales. Los jóvenes deben sentirse capacitados para expresarse y perseguir los intereses que realmente les interesan. Al derribar las barreras de género, se fomenta un entorno de aceptación e inclusión.
Animar a los niños a explorar una amplia gama de actividades les ayuda a ganar confianza en sí mismos y a descubrir sus talentos únicos. Es importante cuestionar los estereotipos y fomentar la individualidad, para que los niños crezcan sabiendo que se les valora por lo que son y no limitados por los roles tradicionales.
20. Nunca llegarás a nada.
Decir "nunca llegarás a nada" puede dejar profundas cicatrices psicológicas. En lugar de eso, dale ánimos: "Sigue intentándolo, ¡estás progresando!". Esto fomenta la mentalidad de crecimiento y la resiliencia. Los niños están en constante aprendizaje, y los reveses forman parte de su camino.
Al centrarse en el esfuerzo y el progreso, se fomenta la confianza y la motivación. El estímulo durante los retos les enseña a perseverar y a creer en sus capacidades. El refuerzo positivo ayuda a formar la autopercepción del niño y sus aspiraciones futuras.
Es crucial fomentar un entorno en el que se sientan valorados y capaces, independientemente de los fracasos. Sustituyendo la negatividad por el apoyo, se capacita a los niños para luchar por sus objetivos y desarrollar su potencial.
21. Eres demasiado mayor para eso.
Decirle a un niño "eres demasiado mayor para eso" puede ahogar su imaginación y creatividad. En su lugar, fomente el juego diciéndole: "Disfruta de lo que te hace feliz". Esto favorece el crecimiento emocional y el alivio del estrés. El juego imaginativo es crucial a cualquier edad, ya que ayuda a los niños a procesar experiencias y expresar emociones.
Darles libertad para jugar fomenta su desarrollo cognitivo y emocional. Es importante recordar que el juego es una parte vital del aprendizaje y no sólo para los niños más pequeños.
Fomentar la expresión creativa favorece la capacidad de resolución de problemas y la adaptabilidad. Apoyar el derecho de los niños a explorar sus intereses sin ser juzgados les ayuda a ganar confianza e independencia, asegurando que se conviertan en individuos completos.
22. ¿Por qué eres siempre tan difícil?
Etiquetar a un niño como "difícil" puede crear una mentalidad fija que ahoga el crecimiento. En lugar de eso, intenta comprender su perspectiva diciéndole: "Vamos a resolver esto juntos". Este enfoque fomenta la colaboración y la resolución de problemas. Los niños pequeños suelen reaccionar cuando se sienten incomprendidos o abrumados.
Al intentar comprender sus sentimientos, creas un entorno en el que se sienten valorados y respetados. Las etiquetas pueden ser limitantes y hacer que los niños interioricen creencias negativas sobre sí mismos. Al abordar comportamientos específicos en lugar de generalizar, les das la posibilidad de cambiar y crecer.
Esto fomenta una imagen positiva de sí mismos y les anima a desarrollar la inteligencia emocional. Ofrecer apoyo y comprensión fomenta la resiliencia y la adaptabilidad para afrontar los retos.
23. Lo estás haciendo mal. Déjame hacerlo a mí.
Intervenir con un "lo estás haciendo mal. Déjame hacerlo a mí" mina la confianza y la independencia del niño. En lugar de eso, anímale diciéndole: "Vamos a intentarlo juntos". Esto favorece el aprendizaje y el desarrollo de habilidades. Los jóvenes aprenden mejor con la experiencia y la práctica.
Permitirles realizar tareas de forma independiente fomenta la resolución de problemas y el pensamiento crítico. Ofrecerles orientación sin tomar el mando fomenta su capacidad para superar retos. Es importante resistirse a la tentación de arreglarlo todo por ellos, ya que esto les enseña resistencia y perseverancia.
Apoyar la autonomía les da seguridad en sí mismos y les prepara para futuros retos. Apoyándoles y celebrando sus esfuerzos, les ayudas a desarrollar un fuerte sentimiento de competencia y autoestima.
24. ¡Deprisa!
Decirle constantemente a un niño "¡Date prisa!" puede crearle ansiedad y hacer que disfrute menos de las actividades. En su lugar, intenta seguir su ritmo diciéndole: "Tómate tu tiempo, no tenemos prisa". Este enfoque fomenta la atención plena y reduce el estrés.
Los niños experimentan el mundo de forma diferente y a menudo encuentran maravillas en detalles que los adultos pasan por alto. Apresurarles a vivir experiencias puede ahogar su curiosidad y su alegría. Si vas más despacio, les ayudarás a saborear los momentos y a apreciar mejor lo que les rodea.
Crear un ritmo relajado fomenta el amor por el aprendizaje y la exploración. Es fundamental crear un entorno en el que los niños sientan que se respetan sus ritmos naturales, lo que les infunde paciencia y resistencia para afrontar las exigencias de la vida.
25. Eres demasiado.
Decirle a un niño "eres demasiado" no es, desde luego, una de esas cosas. cosas que los padres deberían enseñar a sus hijos. De hecho, puede hacer que se sientan intrínsecamente defectuosos. En lugar de despreciar su energía, canalízala positivamente diciendo: "¡Me encanta tu entusiasmo! Vamos a encontrar una forma divertida de utilizarlo".
Esto fomenta la autoaceptación y la creatividad. Los jóvenes con mucha energía suelen necesitar salidas para expresarse. Al aceptar su entusiasmo por la vida, les ayudas a aprovechar sus puntos fuertes. Inspirar la expresión positiva fomenta la confianza y el autoconocimiento.
Es importante reconocer que lo que puede parecer abrumador puede ser un signo de creatividad y potencial. Apoyar su energía les enseña a valorar sus rasgos únicos y a encontrar formas constructivas de utilizarlos. Esto fomenta la resiliencia y la adaptabilidad, permitiéndoles prosperar en entornos diversos.
26. ¿Por qué no puedes ser normal?
Decir "¿Por qué no puedes ser normal?" socava la autoestima del niño, especialmente en el caso de los niños neurodivergentes. En lugar de eso, acoja su singularidad diciéndole: "Te quiero tal y como eres". Esta aceptación fomenta un fuerte sentimiento de identidad y pertenencia.
Cada niño es único, y la diversidad es algo que hay que celebrar. Al motivarles para que sean individuales, les ayudas a desarrollar la confianza y la autoestima. Las etiquetas y las comparaciones pueden limitar el crecimiento de un niño, pero el estímulo y la aceptación le permiten abrazar su verdadero yo.
Es esencial crear un entorno enriquecedor en el que se valoren las diferencias y se acepten todas las formas de "normalidad". Esto fomenta una comunidad integradora que aprecia la diversidad y promueve la empatía y la comprensión.
27. No tengas miedo.
Decirle a un niño "No tengas miedo" puede invalidar el miedo real y hacer que reprima sus emociones. En su lugar, ofrézcale consuelo diciéndole: "No pasa nada por sentir miedo. Estoy aquí contigo". Este enfoque proporciona tranquilidad y seguridad.
El miedo es una emoción natural que todo el mundo experimenta, y reconocerlo ayuda a los niños a aprender a manejar sus sentimientos. Al ofrecerles apoyo, les enseñas que no pasa nada por expresar vulnerabilidad y buscar consuelo. Crear un espacio seguro para explorar las emociones fomenta la resiliencia y la inteligencia emocional.
Los pequeños que se sienten comprendidos y apoyados tienen más probabilidades de afrontar los retos con confianza y aprender a gestionar sus miedos con eficacia. Fomentar el diálogo abierto sobre las emociones genera confianza y empatía.
28. No hablamos de eso.
Decir "de eso no se habla" enseña a avergonzarse y a guardar secretos sobre temas importantes. En su lugar, fomente la franqueza diciendo: "Hablemos de ello cuando estés preparado". Este enfoque genera confianza y abre canales para conversaciones significativas.
Los más pequeños son curiosos por naturaleza y necesitan orientación sobre temas complejos. Fomentar un entorno abierto les ayuda a sentirse seguros para hacer preguntas y buscar respuestas. Hablar de temas delicados con cuidado y con un lenguaje apropiado para su edad fomenta la comprensión y reduce el estigma.
Es esencial crear un hogar en el que se fomente el diálogo, asegurándose de que los niños sepan que pueden plantearle cualquier cosa. Así se refuerza el vínculo entre padres e hijos y se sientan las bases de la confianza y la comunicación.
29. 29. Buen trabajo (cuando se utiliza en exceso o es impreciso).
El uso excesivo de "Buen trabajo" puede diluir su impacto, haciendo que pierda significado. En su lugar, ofrezca elogios específicos diciendo: "Me encanta cómo has resuelto ese problema haciendo...". Esto aumenta la confianza y la motivación. A los niños les encanta que les animen, y los comentarios detallados les ayudan a entender lo que están haciendo bien.
Al centrarse en el esfuerzo y en logros concretos, fomenta una mentalidad de crecimiento y les inspira a seguir mejorando. Los elogios concretos y auténticos refuerzan el comportamiento positivo y fomentan la perseverancia.
Es importante celebrar los detalles y los esfuerzos, no sólo los resultados. Al proporcionar comentarios significativos, se fomenta la autoestima y la resiliencia, ayudando a los niños a reconocer sus puntos fuertes y a trabajar por sus objetivos con entusiasmo.