2022 me enseñó lo que no es el amor verdadero
Este año empezó pensando que debía de ser la mujer más feliz del mundo porque le tenía a él. Era uno de esos raros tipos de hombre que se acercan a ser el novio perfecto. Era atento, cariñoso, fácil de hablar, masculino, impulsivo y apasionado. Desde mi punto de vista, lo tenía todo.
Sentía que su misión en la vida era hacerme feliz. Me colmaba de atenciones. Pensaba en las formas más divertidas de sorprenderme. Siempre me dedicaba tiempo, por muy ocupado que estuviera. Estaba encantada con él y creía que estaba en una especie de sueño, esperando no despertar nunca.
Todo parecía perfecto. Pero, después de un tiempo, empecé a verle como realmente era. Era como si hubiera cambiado de repente. Se convirtió en una persona que ya no reconocía. Toda la atención que me prestaba me parecía una carga.
He was constantly on my case for this and that. He didn’t like my behavior. He resented anything I had to say or he wouldn’t approve of the way I was saying it. One day I was the most perfect girl alive and the next he couldn’t stand to see me. He treated me like I was flawed from top to bottom.
Lo peor fue que le creí. Pensé que era yo. Que no era lo suficientemente buena para él y que tenía que cambiar. Me hizo dudar de mí misma en todos los aspectos.
It affected my life, it affected my work and my relationships with other people, not to mention the relationship I had with myself. I was unable to make a decision because I didn’t know if I was competent enough to make one. I used to run to him for advice for everything because he had me believe that he had all the answers.
Me hizo completamente miserable. I couldn’t be happy anymore. Claro, me reía de vez en cuando, pero no había felicidad en esa sonrisa. Parecía que tenía que pagar por todos esos momentos de felicidad que compartimos.
Me dijo que me amaba muchas veces. Juraba que yo era el amor de su vida. Afirmaba que no había amor en este mundo más grande que el nuestro. Ahora sé que eso era cualquier cosa menos amor, porque el amor nunca debería doler tanto.
If what we’d had was love, he never would have given me all those happy moments just so he could ruin them with all those crappy ones. He wouldn’t have said I was pretty one minute and then call me all sorts of ugly names the next. He wouldn’t even just say nice things when he saw that I was completely down.
If what we’d had was love, he would never have brought me down. He would have looked at me like I was his equal. No le habría gustado hacerme sentir mal conmigo misma. Nunca me habría hecho cuestionar mi inteligencia o mi competencia.
If what we’d had was love, he would never have made me feel like I was not enough. And that’s all that he did—made me doubt myself, made me think I was not pretty enough, smart enough, good enough or anything enough to be with him.
If what we’d had was love, he would never have stood to see me cry. Él nunca habría permitido que todas esas lágrimas corrieran por mi cara por su culpa. Nunca me habría hecho daño a propósito. Él nunca habría sido el causante de esas lágrimas en primer lugar.
Al final, todo lo que puedo hacer es decir gracias por mostrarme lo que no es el amor. Thanks to you, I am entering 2023 as a completely different person. The one who doesn’t allow herself to be put down. The one who knows she is good enough and would never allow anybody else to tell her otherwise. The one who is stronger from all the tears. The one who is learning to love herself again.
